Cuando Ángel viaja a un pueblo perdido de Andalucía para enterrar a un abuelo al que apenas conoció, cree que solo serán tres días. Pero en la casa del muerto, en un cajón que debería estar vacío, aparece un sobre con un nombre de mujer —Ángela— y un puñado de cartas escritas en secreto a lo largo de medio siglo.
¿Quién fue Ángela? ¿Por qué su abuelo le escribió toda la vida sin llegar a enviárselas? ¿Y por qué, en aquella vieja casa junto al río, Ángel empieza a sentir que no está nunca del todo solo?
Cuanto más se acerca a la verdad —y a Miriam, la muchacha que le quita el sueño—, más teme lo que va a encontrar. Porque hay secretos que, al salir a la luz, cambian para siempre la idea de quiénes somos.